lunes, 2 de mayo de 2011

Futurismo: Umberto Boccioni, Carlos Carra, Lugui Russolo, Gino Severini, Filippo Tommaso Marinetti

El Futurismo es un movimiento literario y artístico que surge en Italia en el primer decenio del S. XX mientras el Cubismo aparece en Francia. Gira en torno a la figura de Marinetti, quien publica en el periódico parisiense Le Figaro el 20 de Febrero de 1909 el Manifiesto Futurista. Proclama el rechazo frontal al pasado y a la tradición, defendiendo un arte anticlasicista orientado al futuro, que respondiese en sus formas expresivas al espíritu dinámico de la técnica moderna y de la sociedad masificada de las grandes ciudades.
En 1910 ya se puede hablar de un grupo liderado por Marinetti. Trabajarán artistas como los pintores Russolo, Carrá, Boccioni, Balla o Severini. El futurismo fue llamado así por su intención de romper absolutamente con el arte del pasado, especialmente en Italia, donde la tradición artística lo impregnaba todo. Quieren crear un arte nuevo, acorde con la mentalidad moderna, los nuevos tiempos y las nuevas necesidades. Para ello toma como modelo las máquinas y sus principales atributos: la fuerza, la rapidez, la velocidad, la energía, el movimiento y la deshumanización. Dignifica la guerra como espacio donde la maquinación, la energía y la deshumanización han alcanzado las máximas metas.
Sus ideas revolucionarias no deseaban limitarse al arte, sino que, como otros muchos movimientos, pretendían transformar la vida entera del hombre. La estética futurista difunde también una ética de raíz machista y provocadora, amante del deporte y de la guerra, de la violencia y del peligro. El futurismo fue politizándose cada vez más hasta coincidir con las tesis del fascismo.


La característica principal del futurismo es la plástica del dinamismo y del movimiento. El efecto de la dinámica se transmitía en vibrantes composiciones de color que debían producir un paralelismo multisensorial de espacio, tiempo y sonido. Al principio, se valieron para la realización de sus objetivos artísticos de la técnica divisionista, heredada del neoimpresionismo y más tarde se aplicó la técnica cubista de abstracción como procedimiento para desmaterializar los objetos. A partir de estas premisas, la representación del movimiento se basó en el simultaneismo, es decir, multiplicación de las posiciones de un mismo cuerpo, plasmación de las líneas de fuerza, intensificación de la acción mediante la repetición y la yuxtaposición del anverso y del reverso de la figura.
Buscaban por todos los medios reflejar el movimiento, la fuerza interna de las cosas, ya que el objeto no es estático. La multiplicación de líneas y detalles, semejantes a la sucesión de imágenes de un caleidoscopio o una película, pueden dar como resultado la impresión de dinamismo. Crearon ritmos mediante formas y colores. En consecuencia, pintan caballos, perros y figuras humanas con varias cabezas o series radiales de brazos y piernas. El sonido puede ser representado como una sucesión de ondas y el color como una vibración de forma prismática.
Los pintores extraen sus temas de la cultura urbana, máquinas, deportes, guerra, vehículos en movimiento, etc., eliminando progresivamente todo populismo o simbolismo.


Uno de los lideres del movimiento futurista fue Unberto Boccioni pintor, escultor y teórico italiano.
 Se inició en el divisionismo de la mano de Giacomo Balla. Después de pasar algún tiempo en París, Rusia, Padua y Venecia, se instaló definitivamente en Milán y se interesó por todo lo referente a la sociedad industrial moderna.
Influido por el simbolismo y por el expresionismo de Munch, y tras varios encuentros con Marinetti, Carrà y Russolo, la obra de Boccioni se desarrolló a partir de 1910 alrededor de dos conceptos clave: dinamismo y simultaneidad. Entre sus obras cabe destacar La ciudad que surge (1910) y La calle ante la casa (1911), pinturas que, aun siendo formalmente distintas, hacen referencia al mismo tema, la ciudad, que para los futuristas simbolizaba la modernidad, el movimiento y la velocidad.
En cuanto a su actividad escultórica, que desarrolló paralelamente a la pictórica, fue pionero en el uso de nuevos materiales, como el cristal, el cemento o el hierro, así como en el aprovechamiento de la luz eléctrica.
Notable teórico además de pintor y escultor, Boccioni desarrolló conceptos clave para el desarrollo formal del futurismo como el de líneas-fuerza, simultaneidad, compenetración de planos y expansión de los cuerpos en la superficie. Conceptos todos ellos que reiteran una idea fundamental: la reciprocidad de relaciones entre los objetos y entre éstos y el ambiente que los circunda.
Pero donde más se percibe la singular personalidad del trabajo de Boccioni es en el campo de la escultura. Su valor innovador, apoyado por sus escritos teóricos, le coloca entre los grandes padres de la escultura contemporánea.
Para lograr en escultura esa interrelación de formas entre el objeto y lo que le rodea, sobre la que Boccioni funda la representación dinámica, es necesario materializar la atmósfera.


Formas únicas de la continuidad del espacio, Umberto Boccioni
año 1913

Formas únicas de la continuidad del espacio no pretende representar un cuerpo según una concepción realista, sino transmitir la acción de dicho cuerpo a partir del estudio de la musculatura y el movimiento humanos. La extensión de las extremidades de este prototipo crea en el espectador la sensación de encontrarse ante una obra dinámica. Otra fuente del artista fue el cubismo, del que aprovechó la representación simultánea de diversos lados de un mismo elemento para conseguir la deseada sensación de desplazamiento. La pasión de los futuristas por el movimiento llevó a Filippo Tommaso Marinetti, ideólogo del grupo, a declarar que un coche de carreras es más bello que la Victoria de Samotracia, escultura con la que, paradójicamente, se compara hoy esta obra.


Fuente: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/b/boccioni.htm
http://www.arteespana.com/futurismo.htm

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